Teatro del Sale, cultura y gastronomía en el corazón de Florencia

A pocas calles de la plaza de Santa Croce, donde Lorenzo el Magnífico organizaba sus torneos poéticos y todavía hoy, cada verano, se celebra el calcio storico, un antiguo secadero del mercado de abastos de Sant’Ambrogio funciona como teatro y restaurante. La fórmula de este espacio es sencilla y, al mismo tiempo, multidisciplinar. Sus promotores han pretendido aunar cultura, movimiento asociativo, cocina, formación, ocio… y lo han conseguido.

Para poder disfrutar de la oferta del Teatro del Sale (via dei Macci, 111) es necesario, en primer lugar, hacerse socio de su Circo·lo. Pagando una cuota anual, que en el caso de los extranjeros asciende a siete euros, se tiene vía libre al programa de espectáculos semanal que sus responsables, Maria Cassi y Fabio Picchi, idean cuidando una oferta variada y multicultural. Conciertos, obras de teatro, monólogos, proyecciones cinematográficas… todo en un escenario sobrio y bien iluminado, con capacidad para unas cien personas, en el que se reconocen las columnas de un porticado renacentista como los que cubren el Mercato Nuovo o el Mercato del Porcellino, también cercanos a este teatro-restaurante.

Antes de cada espectáculo, el público asistente puede desgustar el menú único ideado para cada cena por Cibrèo, restaurante con mención en la guía Michelin que cuenta con cinco sedes en Florencia: Cibrèo ristorante, Cibrèo trattoria, Cibrèo Caffè y Cibrèo Tosco-Orientale, además del Teatro del Sale. Cultura y gastronomía siempre han ido de la mano en todas las propuestas de esta cadena que se considera a sí misma una academia que investiga en las dimensiones alquímicas de la cocina florentina.

Quien accede al Teatro del Sale para pasar una velada singular debe saber que el local cuenta con unas cuantas normas inquebrantables. Además de no disponer de carta (el comensal degusta lo que cada noche el chef ha previsto), no se ofrece servicio de mesa: cada uno se sirve del buffet lo que más le apetece, repite cuantas veces considera y se acerca a la barrica de vino para llenar su vaso sin más protocolos. Tampoco los cuchillos son utensilios de uso frecuente en el Teatro del Sale. Las porciones están ideadas para que no haya que cortar demasiado y, en todo caso, siempre que sea necesario diseccionar algo, cada cual se puede servir de sus manos y sus dientes.

El resultado es una experiencia diferente y extrañamente familiar, en la que el recién llegado se mezcla sin dificultad con florentinos de toda la vida que tienen en este local un referente para gozar de la cocina de calidad, a precios muy aceptables (cuando nosotros estuvimos pagamos 25€ por persona), con el complemento perfecto de una actuación en directo o de un encuentro con artistas que, a los postres, entablarán coloquio sobre las piezas expuestas o proyectadas.

Por todo esto, y por su dinámica ecléctica y flexible, guiada por un personal que más parece invitarte a pasar un rato en su casa que regentar un local de hostelería, Teatro del Sale no deja indiferente a quien entra en contacto con esta fórmula abierta, satisfactoria y espontánea que, a pesar de parecer nueva, lleva ofreciendo sus servicios en el corazón de Florencia desde 2003.

Enseñar a “nutrir nuestra vida”: he aquí la filosofía de esta iniciativa que pretende hacer de la gastronomía arte y de sus degustadores verdaderos licenciados en el placer de vivir, emitiendo para ello títulos y certificados para los que cursen los masters que la Accademia Cibrèo imparte a lo largo de todo el año en sus distintas sedes.

 

 

 

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