Italia a través de un libro que huele a jardín

La autora de El país donde florece el limonero. La historia de Italia y sus cítricos, Helena Attlee, conoce muy bien los más hermosos jardines de Italia. No en vano, pasó treinta años viviendo en ese país, investigó y recorrió todos los recovecos de sus huertos más preciosos, ha escrito varias obras en las que refleja esa pasión devenida en especialidad, e incluso se dedica a organizar viajes de turistas ingleses —pueblo que siempre ha destacado por su amor por los jardines— al país que, según Attlee, mejor representa el sueño del paraíso para los habitantes del norte, y que la autora sustenta convincentemente tanto en la lectura de los clásicos que hacen referencia a Italia como vergel natural, como incluso en la imagen poética y romántica de este país cultivada en el Reino Unido tras la Primera Guerra Mundial, “cuando los soldados regresaban de las heladas trincheras de Flandes y Picardía soñando con la vida sensual y hedonista que se asocia al Mediterráneo”.

Con estas bases preliminares, que también influyeron en la experiencia personal de la autora, en su larga biografía all’italiana, penetramos de su mano en un reino poco explorado desde el ámbito editorial: los jardines y, muy particularmente, los huertos en los que crecen limones y naranjos desde el Renacimiento. A medida que avanzamos por la lectura de este texto que está a medio camino entre la guía especializada para viajeros poco convencionales y el tratado de botánica y horticultura, vamos percibiendo la fragancia de cada uno de los cítricos que Attlee nos decribe, hasta el punto de fascinar tanto por lo que cuenta como por la capacidad de sugestión que envuelve toda su obra y que va más allá de las palabras concretas.

Limonaia. Foto: Joann Lee CC BY-NC 2.0

Desde los invernaderos de limoneros del lago de Garda hasta la inmensa y riquísima huerta de naranjas sanguinas sicilianas (las mejores del mundo, a juicio de la autora), recorremos toda la Península itálica descubriendo parte de su historia y cultura, la que también se encuentra tras las hojas de sus limoneros y naranjos. Así, la colección de cítricos de los Medici, que todavía hoy se puede admirar en Florencia (tanto en la Villa de Castello como en los jardines de Boboli, del Palazzo Pitti), nos hablan de la pasión de varios miembros de esta singular familia por la naturaleza, entrecruzada con la poesía, la cultura, el amor e incluso la muerte. Más hacia el sur, en Amalfi o en Calabria, volvemos a toparnos con la realidad de los cítricos italianos pero desde una perspectiva más actual y realista: la de miles de familias que deben su sustento a unos árboles que trabajan para ellos sin descanso y que, en justa correspondencia, son tratados y queridos como a un hijo o a un padre.

La obra se completa con mapas a través de los cuales se ilustra cada uno de los itinerarios propuestos, una guía de lugares que conviene visitar a lo largo de Italia en este viaje en pos de los olores frutales más cautivadores, y una interesante cronología de los cítricos desde época romana hasta la actualidad.

Un libro, pues, para leer de un tirón o a poquitos, como quien disfruta del aroma de una flor, y que nos seduce desde la primera a la última página con su prosa natural, cuidada, fluida y diríase que aromatizada por la fragancia de cada uno de los lugares que la autora nos invita a visitar. He aquí una propuesta diferente para conocer Italia de la mano de los cítricos. Seguro que da para planificar un viaje singular.


Ficha del libro

El país donde florece el limonero. La historia de Italia y sus cítricos

Autora: Helena Attlee

Traducción al español de María Belmonte

Barcelona: Acantilado, 2017

Colección El Acantilado, 344

320 páginas


 

 

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