10 postres españoles para endulzar la Semana Santa

Aunque toda la Cuaresma, y muy especialmente la Semana Santa, fuese tradicionalmente una época en la que debía practicarse, por precepto religioso, el ayuno y la abstinencia, en los aledaños de la Pascua las mesas se volvían a llenar, asumiendo un protagonismo especial la repostería. En función de las materias primas de cada comunidad, también de sus costumbres y preferencias, se fueron consolidando una serie de postres pascuales que hoy, en realidad, se consumen a lo largo de toda la Semana Santa, e incluso en otros momentos del año. He aquí un variado mapa con diez dulces paradas sin necesidad de salir de España.

 

1. El roscón de los padrinos (Galicia)

La tradición marca que por Pascua los padrinos deben obsequiar a sus ahijados con algún delicioso comestible. En Galicia ese regalo tiene forma de roscón, compacto o relleno, liso o trenzado, recubierto de una capa de azúcar o decorado con frutas confitadas, y su elaboración es parecida a la del que se consume en Reyes, pero suele incorporar huevos, sean estos cocidos o bien de chocolate. Bajo cada huevo, o en su interior, los padrinos colocan una moneda o un billete —en función de las posibilidades— para redondear el presente. Además del roscón, las rosquillas bañadas en caramelo o azúcar tienen un lugar destacado en la gastronomía pascual gallega.

Foto: Mabel Méndez

 

2. La marañuela (Asturias)

También la marañuela llega de la mano de los padrinos a las mesas asturianas, en este caso, acompañada de una estampa del santo cuya onomástica celebra el ahijado o ahijada, y de una montera picona, el tradicional sombrero de lana del traje típico, que los naturales del Principado identifican como símbolo de responsabilidad. Por su composición y forma, la marañuela es un bollo dispuesto en espiral o en trenza, o con forma de estrella de cuatro picos, la cual recibe la denominación específica de “marañuela de cuernos”.

Foto: Los dulces de Ana

 

3. La mona de Pascua (Cataluña)

Aunque en la actualidad la mona de Pascua se identifica con un dulce a base de chocolate, en el que destaca la creatividad del pastelero a la hora de recrear escenas y personajes, la mona tradicional era, en realidad, un bollo semejante al roscón gallego en el que también tenían especial protagonismo los huevos, producto que dejaba de consumirse al llegar la Semana Santa y que, en espera de la llegada del Sábado Santo, se iba acumulando y decorando para después regalar a familiares y amigos. Etimológicamente se cree que mona deriva del griego munus (obsequio). Aunque Cataluña suele situarse a la cabeza de la producción de este postre, es una tradición también presente en todo el Levante español.

 

4. El panquemado (Valencia)

Otra variante del roscón o de la mona es el panquemado, que en Valencia puede recibir, según las comarcas, también los nombres de tonya, cóc, fogaseta, pa socarrat, fogaza o panou. El resultado, en todo caso, es siempre el mismo: un bollo tierno y esponjoso que se caracteriza por su corteza tostada y compacta, aromatizado con naranja, pintado con huevo y, en algunos casos, recubierto de miel.

Foto: José Luis Gil

 

5. Los pestiños con miel (Extremadura)

La miel es también protagonista de este postre extremeño, igualmente con implantación en toda Andalucía, cuyo origen se remonta, según los historiadores, a la tradición andalusí. Estos lazos de masa rellena, que se fríen en aceite muy caliente y se recubren de canela, azúcar o miel —dependiendo de los gustos o de la tradición—, no solo son protagonistas de la mesa en Semana Santa, ya que también se consumen en gran cantidad en la festividad de Todos los Santos o en Navidad.

Foto: Yolanda Martos Blanco

 

6. Los borrachuelos (Andalucía)

Entre los dulces de Semana Santa andaluces, los borrachuelos malagueños gozan de una fama bien ganada. Elaborados con una masa parecida a la de los pestiños, suelen rellenarse de cabello de ángel o de dulce de batata, producto americano implantado con éxito en la Axarquía, siendo uno de los motores económicos de Vélez. Aderezados con aceite de oliva, canela, naranja, limón, ajonjolí o sésamo, vino blanco y matalahúva, los borrachuelos suelen ir recubiertos de azúcar o de un baño de miel rebajada con agua.

Foto: Marina García

 

7. Los canutos (Castilla La Mancha)

Aunque conocidos en otras comunidades españolas con nombres como cilindros o cañas, los canutos manchegos no pueden faltar en las mesas de esta comunidad cuando la Semana Santa llama a la puerta. Entre sus sabores se reconoce la naranja y el vino dulce, y suelen rellenarse con crema pastelera o chocolate.

 

Foto: Amalia González

 

8. Los bartolillos (Madrid)

Aunque de origen también manchego, los bartolillos gozan de tal tradición en Madrid que ya han pasado a convertirse en uno más de los platos típicos de la capital de España. Estas empanadillas triangulares rellenas de crema pastelera y fritas identifican como ninguna otra el sabor de la Semana Santa para el paladar de los “gatos”, y suelen servirse, según el gusto del consumidor, espolvoreadas de azúcar o bañadas en almíbar.

Foto: Rosario Aldaz

 

10. El pan dormido (Aragón)

Esta especialidad de la cocina de Semana Santa aragonesa es particularmente popular en Albarracín (Teruel), en donde se sitúa su origen. Se trata de un postre en forma de pasta, galleta o bollo que se sirve acompañado de vino dulce y huevo duro el domingo de Resurrección. Como en otros muchos casos, el secreto del pan dormido está en la masa, que puede llevar muchas horas de dedicación y que se decora con clara de huevo antes de ser horneado.

Foto: enemyke

 

10. Las torrijas (Castilla y León)

Pero hay un postre que identifica especialmente a la Semana Santa en España: las torrijas. Dotadas de un importante valor simbólico y religioso (el pan duro o muerto, que representa al cuerpo de Cristo, resucita gracias a los ingredientes añadidos), no hay comunidad en España en donde no se sirvan y consuman en estas fechas. Las castellano-leonesas se bañan en leche condimentada con azúcar y canela, y después se rebozan en huevo. En otros lugares de España se sumergen en vino o incluso en zumo de naranja.

Foto: Lucy_32

¡Buen provecho y felices Pascuas!

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